STEVE COHEN: Un viaje al pasado...

STEVE COHEN: Un viaje al pasado...

 

Por Nico Macaya

Hace no mucho, tuve la oportunidad de viajar a la “Gran Manzana”, Nueva York, por un par de días. Como no iba a tener mucho tiempo, debía seleccionar muy bien mis panoramas, dentro de los cuales se encontraban, por supuesto, la magia. Así es que comencé a planificar mi agenda y anoté tres cosas dentro de las prioridades: Visitar Tannen´s Magic, una tienda de magia que lleva funcionando desde el 1925 (lo que la convierte en la tienda más emblemática y antigua de la ciudad), tratar de contactar a Asi Wind para conseguir una copia de su último libro (misión casi imposible) e ir a un show de magia, pero, ¿cuál?.

No tuve que darle muchas vueltas para que un nombre se me viniera a la cabeza: Steve Cohen y su show, “Chamber Magic”. Así es que un par de semanas antes del viaje tomé mi computador y conseguí un ticket para la función del viernes a las 21:30 en el Lotte New York Palace, uno de los hoteles más lujosos de Manhattan. El dresscode era, por supuesto, de traje y corbata.

El show está inspirado en las sesiones de magia que se realizaban a finales del siglo XIX, en las que la gente más adinerada solía llevar magos a sus reuniones sociales para entretener a sus invitados. Las presentaciones se realizaban en el living, para un grupo reducido de gente y a muy poca distancia, lo que permitía a los asistentes presenciar verdaderos milagros justo frente a sus ojos. Es exactamente esta experiencia la que Steve Cohen intenta replicar en su show, y sin duda alguna lo logra.

Al llegar al evento, eres recibido por la asistente de Steve, quien te entrega una tarjeta en blanco, el programa del show y te acompaña hasta tu asiento. Al entrar te das cuenta de que no son más de 20 sillas acomodadas a menos de dos metros de distancia de un pequeño velador. No hay tarima, ni telones. Es el público cara a cara con la magia de Cohen.

Desde el momento en el que cruzas la puerta del salón sabes que lo que estás a punto de vivir es una experiencia completamente única: la música clásica de fondo, el salón antiguo con sus lámparas de cristal y òleos gigantescos decorando las murallas hacen que todo se sienta como un viaje en el tiempo.

 

Son las 21:30 en punto, el volúmen de la música comienza a bajar lentamente hasta que todo queda en completo silencio. Segundos después, desde una de las entradas aparece el anfitrión con una sonrisa en la cara saludando al público y el silencio es interrumpido por el sonido de los aplausos. El show ha comenzado.

Luego de presentarse y darnos la bienvenida, comienza la primera parte de la presentación con una rutina de cartas. Inimitable card tricks, según el programa.

La rutina parte como una demostración de técnica llena de movimientos elegantes y delicados, para luego ir transformándose en pequeños milagros mágicos uno después de otro, acompañados siempre del humor y el carisma de Cohen. Todo va escalando hasta terminar con una versión de en todas partes y en ninguna como solo él podría haberla hecho. 

 

Lo que viene a continuación es uno de esos juegos de los cuales solo había leído o escuchado a modo de anécdota, pero que pensaba jamás llegaría a ver en vivo. The illusive silver dólar

Debajo de un sombrero ya examinado por los espectadores y rodeado por algunas personas del público, comienza a aparecer y desaparecer una moneda de plata debajo de este varias veces, para terminar haciéndola desaparecer en la punta de sus dedos. Pero no termina ahí. Lo que viene a continuación es una lección perfecta de misdirection y manejo del público.

Aún con los espectadores parados junto a él, dice: “Al parecer les gustó lo de la moneda, pero quizás estarían más impresionados si debajo del sombrero hubiese un ladrillo”. Todos nos reímos pensando que era otra de sus bromas... pero no. Levanta lentamente el sombrero y del interior cae un pesado bloque de ladrillo sobre la mesa. “A estas alturas la gente suele tener preguntas, y no pienso responderlas”. Ya nos tiene a todos en el bolsillo, listo para seguir con el show.

Una rutina perfectamente armada con un final que te vuela la cabeza.

Sigo sin creer que vi la icónica producción de Malini a tan solo un par de metros de distancia. 

 

Cuando todos volvieron a sus asientos, para el siguiente juego “Think a drink”,  Steve nos pidió que en los papeles blancos escribiéramos el nombre de algún cóctel o algo para tomar, para luego seleccionar algunas personas del público para que lo ayudaran con la rutina. En ese momento mi corazón no podía más de felicidad cuando supe que estaba a punto de ver la tetera mágica de David Devant. Para mi fortuna, yo y mi trago fuimos parte de los elegidos. 

El primer espectador lee el papel, “Es un old fashion”. Steve va hacia una esquina del salón y trae una tetera de plata, toma un pequeño vaso de cristal y de la tetera vierte un old fashion. Le siguió una limonada, la cual incluso dio a elegir el color, luego fue un margarita, después leche con chocolate y por último, mi turno. Un negroni perfectamente preparado.

Se podría decir que mi entrada iba con un cover servido directamente desde la tetera mágica de Steve Cohen. 

 

Llegamos a la segunda parte, y final del show, donde sigue con una hermosa rutina del “Rising card”, para luego pedir tres anillos del público y hacer que se enlacen y desenlacen entre ellos.  Una verdadera maravilla.

 

Para finalizar, cierra con una coincidencia entre dos barajas, que luego se transforma en una concidencia múltiple para culminar con una coincidencia total de dos barajas completamente mezcladas por los espectadores. 

A estas alturas ya estábamos todos rendidos ante la magia de Steve Cohen y su viaje en el tiempo. Desde el comienzo hasta el último minuto se notan los 21 años que lleva haciendo este show. Su personalidad, la cercanía con la que trata al público y su humor inteligente hacen que los 90 minutos que dura la presentación sean realmente memorables. No podía pedir más del señor Cohen. Me iba del Lotte New York Palace lleno de magia.

 

 

 

*Bonus track: Aún tenía una tarea pendiente de mi lista de prioridades: Contactar a Asi Wind para conocerlo y conseguir una copia de su último libro. 

Si bien no logré contactarlo, la suerte estaba de mi lado. Un día antes de que me fuera, anunció por su cuenta de instagram que estaría en Tannen´s lanzando su libro. Si o si tenía que estar ahí. Mi última misión, y la más difícil, estaba cumplida. Pero la cosa no se detuvo ahí. Después de verlo presentar varias de sus rutinas en vivo, conocer a Eric Leclerc, Xavior Spade, Eric Jones y Doug Mckenzie,  hizo una video llamada con uno de mis magos favoritos, nada más y nada menos que David Blaine, el cual por supuesto hizo magia a través del teléfono para luego darse el tiempo de saludar uno a uno a los que estábamos ahí. Nunca había estado tan agradecido de los smartphones y el internet.

Después de este viaje estoy más convencido que nunca de que la magia es real...

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