MAGIA GORE

MAGIA GORE

Porque de las experiencias se aprende. Pero de las malas experiencia, se aprende el doble o el triple.

Esta copa podría haber sido la salvación para evitar algo terrible y que hoy, puedo contar con risa, a pesar que en el momento fue algo bizarro e incómodo tanto para mí, como para el público.

Hace unos años fui invitado a actuar al “Internado” en Valpo y compartir escena con otros magos de la región. Un lugar hermoso. Una sala llena. Todo iba perfecto. Estaba estrenando un juego, que más allá de detalles y desperfectos en el guión, se iba desarrollando bien dentro de todo. Llega el climax final.
Estoy sentado detrás de una mesa. Tengo dos copas a mis costados, cada una con una carta de dorso diferente. La premisa era que luego de elecciones muy azarosas, éstas coincidían. Tomo las copas desde el cuello, las giro y, ¡coinciden!. Y en un acto de marcar el fin del juego y con el ímpetu del momento, devuelvo con fuerza las copas para golpear la mesa. -Golpear la mesa (seguido a veces con el ponerme de pie) es algo que hago frecuentemente, ya sea con la mano o con algún elemento en particular, para marcar el fin de un acto- y es en ese preciso momento, en que la copa de mi mano derecha se quiebra, y mi mano pasa de largo a la mesa, golpeando los trozos de vidrio y aterrizando en la mesa. Por unos segundos, queda como una anécdota del momento.

Pasaron unos segundos, y comienzo a sentir calor en mi mano. Me miro, y veo como la sangre está corriendo por mi mano.
Si no me equivoco, entra Diego Camin a escena y me entrega toalla para limpiarme la sangre.



En un ridículo acto de valentía, seguí. Hice una rutina de moneda, y una rutina más de cartas, para terminar mi parte.
Ambas rutinas, se llevaron a cabo de manera muy muy incómoda. Las monedas, que le terminé entregando al espectador para la última fase, tenían restos de sangre. Entremedio, de cada rutina, tenía que parar, para limpiar mis manos y evitar seguir sangrando… Igual con la última rutina. Una baraja manchada con sangre, y yo con una cara de “aquí no ha pasado nada”, cuando evidentemente, tendría que haberme retirado de escena y haber terminado mi parte.

Mi gran amigo Emilh me retó después. Por no haberme retirado en el momento y haber hecho del resto de mi parte, algo que no lució, y que fue súper incómodo tanto para mi, como para el público.

Así que ya saben. Si por algún motivo quedan sangrando en escena, paren. No sigan actuando como si nada hubiese pasado. Y si pueden prever y evitar de alguna forma el uso de elementos de vidrio, háganlo.


Esta copa, podría haberme (habernos, junto al público) salvado de un momento muuuuy desagradable.

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